Vicerrector explicó el desconocido rol de las bacterias en males como el Alzheimer o las alergias alimentarias

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Patricio Manque, Doctor en Microbiología e Inmunología de la U. Federal de Sao Paulo (Brasil), ofreció una charla en la cual destacó el estudio de los microbios como una “herramienta revolucionaria” para la medicina.


¿Qué tienen en común la periodontitis y el Alzheimer? ¿Las cesáreas y las alergias alimentarias en niños? ¿O la depresión y la alimentación? A juicio del Dr. Patricio Manque, Vicerrector de Investigación de la U. Mayor, hay bastante relación, y así lo dejó claro en la charla “El súper organismo: cómo nuestros microbios impactan nuestra salud”, que ofreció este martes en el Centro Cultural Gabriela Mistral. 

En la actividad, que forma parte del ciclo “La Ruta del Pensamiento” que organiza la Dirección de Vinculación con el Medio, el académico, quien además es Doctor en Microbiología e Inmunología de la U. Federal de Sao Paulo (Brasil), entregó interesantes datos acerca de cómo las bacterias que habitan en el organismo influyen en la función del cerebro, y viceversa, incidiendo en una gran gama de enfermedades que van desde la fibrosis quística y el cáncer de colon hasta el autismo y la depresión.

El Vicerrector Manque comenzó diciendo que el avance de las tecnologías para secuenciar el genoma humano llevó a los científicos a percatarse de que los microbios cumplen un rol importantísimo en cuanto al funcionamiento del cuerpo; y que en el futuro ello podría llevar al diseño de terapias innovadoras para el tratamiento de ciertos padecimientos. 

Por ello no dudó en decir que el estudio de las bacterias ha significado una “herramienta revolucionaria” para la medicina. 

A través de este tipo de investigaciones, científicos han descubierto que el microbioma (o el conjunto de microorganismos que viven en nuestro cuerpo) adquiere su primera composición cuando nacemos. “El bebé nace de forma estéril y el primer contacto que tiene es a través de su paso por el canal vaginal. Cuando ocurre parto normal, al pasar por el canal vaginal se lleva todas las bacterias que están en la vagina de la madre”, afirmó el Dr. Manque. 

Por ello advirtió que el parto por cesárea es una “pésima opción”, que solo debería ser considerada como última instancia. Es más, aseguró que estudios han mostrado que los niños que nacen por cesárea o a quienes se les administra antibióticos antes de los seis meses, son hasta 12 veces más propensos de sufrir alergias alimentarias

El eje que une la función del cerebro con los microbios se refleja también en padecimientos tan complejos como el Alzheimer. De acuerdo con estimaciones citadas por el Dr. Manque, una persona que sufre de periodontitis (infección que daña las encías) es hasta 1.200% más propensa de padecer este mal neurodegenerativo en el futuro. Esto se debe a la composición de las bacterias que habitan en la cavidad bucal.

Otro ejemplo es el cáncer de colon, al haber bacterias fuertemente asociadas con esta enfermedad. “De hecho, cuando uno mira un tumor, hay bacterias que están específicamente cubriendo esa masa; no sabemos por qué, pero la protegen del sistema inmune. Por lo tanto, una de las cosas que tenemos que tratar de hacer es matar selectivamente estas bacterias, para así ayudar al sistema inmune a controlar los tumores en una etapa muy temprana”, sostuvo el académico. 

Así, la influencia de estos microorganismos en nuestra salud puede tener un sinfín de ejemplos más, como la preeclampsia, la depresión y el Parkinson, por mencionar solo algunos. 

Tras concluir su conferencia, el Vicerrector Manque respondió algunas preguntas al respecto.

- ¿Cuán importante es hoy investigar las bacterias que habitan en el organismo?

“El estudio del microbioma es un cambio de paradigma. Primero, estamos enfocándonos en que las bacterias en general son buenas y nos hacen súper bien para el organismo. Y cuando estamos enfermos, hay cambios en estas bacterias intestinales. Esto es una relación bidireccional y tiene funciones en lugares donde nunca nos imaginamos que deberían tener, como por ejemplo, en el desarrollo del sistema nervioso, y nos abre finalmente una oportunidad terapéutica increíble. Creo que en el futuro vamos a poder cambiar el microbioma de las personas a través de cápsulas que tengan bacterias, y creo que eso nos va a llevar a estados de salud mucho mejores de lo que nos imaginamos”.

- ¿Le sorprende estas asociaciones que se han descubierto entre el estómago y el intestino, con el cerebro y el sistema nervioso?

“Sí, claro. Los primeros datos al respecto fueron una sorpresa para todo el mundo. Nunca imaginamos que eso iba a ocurrir y desde ahí se inició una verdadera revolución. Cada día se publican más y más artículos mostrando qué cambios en las bacterias del intestino afectan la función y estructura cerebral. Nosotros no teníamos muchas cosas que hacer cuando enfrentábamos enfermedades neurodegenerativas, depresión o enfermedades siquiátricas, y hoy hay una ventana de oportunidades tremenda”. 

- Después de encontrar este tipo de asociaciones, ¿qué paso viene?

“Lo que hoy tenemos claro es que hay bacterias en el intestino que tienen efectos benéficos para el cerebro. Y ahí tenemos que preguntarnos dos cosas: ¿cuáles son esas bacterias y si las podemos cultivar o administrar como medicamento? Ahí está todo el mundo trabajando y ya hay algunos grupos que han identificado algunas bacterias beneficiosas, incluso nosotros mismos hemos identificado algunas. La próxima pregunta es ¿podemos crecer esas bacterias en litros y litros para poder administrársela a la población como medicamento? Ese es uno de los grandes desafíos y ahí deberíamos comenzar a trabajar con bioingenieros y otros profesionales”.