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Investigadora analizó cómo las nuevas tecnologías favorecen la diversidad e inclusión en la sociedad actual

La Dra. Mariana Paludi dirigió el Segundo Coloquio organizado por el Centro Sociedad Tecnológica y Futuro Humano, en el cual abordó las marchas feministas, las redes sociales y el espacio del trabajo como reproductor de desigualdades.


“Los hombres también tienen que buscar las nuevas masculinidades, ya que todo lo que es binario divide lo masculino de lo femenino. Son etiquetas que separan”.

La Dra. Mariana Paludi lanza esa frase frente a directores, académicos y estudiantes, reunidos en el Auditorio del Campus Manuel Montt para presenciar el Segundo Coloquio organizado por la Facultad de Humanidades, denominado “Género, diversidad e inclusión. Vínculo con las TICS”.

Durante su exposición, llevada a cabo este 16 de agosto, la investigadora analizó las últimas manifestaciones feministas ocurridas en Chile y diversos países, como parte de un “efecto mariposa”. Así, Paludi recordó la multitudinaria marcha del 3 de junio de 2015, realizada en Argentina, tras el hallazgo del cuerpo de Chiara Páez, una joven de 14 años que se encontraba embarazada y que fue asesinada por su novio.

“Un pequeño aleteo puede tener un efecto inconmensurable. Esta es una metáfora sobre cómo fenómenos del mundo social, gracias a las tecnologías de la información, se expanden por toda una comunidad que reacciona ante un hecho. El asesinato de esta joven en Argentina convocó, a través del hashtag #NiunaMenos, a más de 3 mil personas en su país y a otros miles en toda América Latina. Sólo en algunas horas”.

La investigadora también abordó la destitución del ex ministro de Educación, Gerardo Varela, como un ejemplo de este “efecto mariposa”. “Varela es sacado por ir acumulando diferentes exabruptos que generaban una reacción en redes sociales y otros espacios. Las normas sociales han cambiado y no entender eso finalmente le costó su salida”, dijo.

La Dra. Paludi también abordó el espacio del trabajo y su problemática en torno a reproducir y generar desigualdades. Un fenómeno estudiado, según cuenta la investigadora, por economistas feministas que lo abordan desde uno de los grandes temas de esta ciencia social: el uso del tiempo.

“En promedio, las mujeres utilizan 3 horas extras de su día para dedicarse a tareas de cuidado. Esta doble jornada de trabajo quizás podría desaparecer con los avances de la tecnología, cuando logren una mejor conciliación del tiempo”, explicó Paludi, quien puso énfasis en otro signo de nuestro tiempo, que sintetiza parte de todos los temas abordados en el conversatorio y que posee un eje orgánico y otro “mecánico”, vinculado a la tecnología.

“La diversidad sexual expresada, por ejemplo, en el travestismo, nos revela la hibridez en que vivimos. El código hombre-mujer es una forma que tenemos para identificarnos, pero que para algunos contextos ya es algo obsoleta. Lo mismo ocurre con la tecnología: cuando nos comunicamos por whatsapp no sabemos si nuestro interlocutor es femenino o masculino. Quizás no sea ninguno de los dos y nos estemos comunicando con una aplicación para responder mensajes, es decir un robot”, detalló la investigadora.

Para finalizar, la académica destacó que no asistimos a una revolución, en el sentido estricto, sino que más bien somos testigos de una evolución de las áreas que el coloquio abordó, ya que “los orígenes del feminismo los podemos rastrear hasta el siglo XVII, en los ciernes de la Revolución Francesa. No es un tema nuevo, sino que tiene expresiones de acuerdo a sus épocas. Lo mismo con la tecnología y esta idea de la hibridez. Hay que tener en cuenta que ya en 1983 la investigadora Donna Haraway hablaba de ciborgs, haciendo referencia a que ya no somos humanos completamente. Hoy las nuevas tecnologías se llevan parte de nuestra humanidad y nos hace cada vez más híbridos”.