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Ruralidad fue el eje central en Segundo Encuentro por la Inclusión en U. Mayor

Potenciar el diálogo para el desarrollo de intervenciones en entornos rurales y visibilizar experiencias de organizaciones e instituciones que en la ruralidad trabajan con personas con discapacidad, fueron parte de los objetivos de la reunión. 


“Este es un encuentro abierto, en el que no sólo convocamos a estudiantes y académicos, también a las comunidades vivas, a las que están en situaciones de injusticia social, a las que -como decimos los terapeutas- viven la exclusión ocupacional y, en ese sentido, esta es una instancia para debatir cómo acortamos esas brechas ”, dijo Eduardo Herrera, director interino de la Escuela de Terapia Ocupacional de la Universidad Mayor sede Temuco, antes de inaugurar el Segundo Encuentro de Comunidades y Redes por la Inclusión Social que esta carrera organiza desde 2014.

Así, la jornada combinó presentaciones reflexivas en torno a ruralidad y su contexto en salud, además de la visibilización de experiencias de trabajo con personas con discapacidad en la localidad de Quilquilil y la comuna de Puerto Saavedra.  

“Hay invitados que abordan las temáticas de cómo lo rural es un determinante social de la salud y también hay otros que viven en comunidades donde las situaciones de discapacidad son importantes y que aquí nos comparten la manera en que ellos han podido organizarse para trabajar en torno a esto y en cómo revertirlo ”, explicó Eduardo Herrera.

Por su parte, la vicedecana de la Facultad de Medicina de la Universidad Mayor, Dra. Patricia González, destacó que este tipo de actividades permite un real acercamiento con la comunidad.“Para nosotros como universidad es realmente un agrado que existan escuelas que tengan este tipo de vinculación con el medio, en el que sus académicos y estudiantes se relacionan en forma presencial con las comunidades, en una labor que va más allá de lo académico, que desarrolla extensión y proyectos que efectivamente contribuyen, en este caso, a una mayor inclusión de las personas”.

 

RURALIDAD Y SALUD

Aunque a menudo se piensa que la ruralidad es en sí un elemento que afecta negativamente la salud de las personas que en ese entorno habitan, lo cierto es que esa premisa no siempre es aplicable. Al menos así lo planteó Carmen Gloria Muñoz, terapeuta ocupacional y  doctora en medicina socialquien lideró un trabajo de investigación en la localidad de Riñinahue, comuna de Lago Ranco, Región de Los Ríos, y que informó, precisamente lo contrario.

La Dra. Muñoz sostuvo que, siguiendo las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud, en una primera instancia se partió de la hipótesis que la ruralidad constituye un negativo determinante social en salud.  Sin embargo, los datos de salud y lo informado por las personas de la comunidad apuntaron más hacia un valor positivo.

Para la académica, lo que reportan los habitantes de esta comunidad es que su particular concepto de salud está asociado al poder realizar o no ocupaciones significativas para el lugar que habitan.

“El concepto de padecer, que es la diferencia entre estar y sentirse enfermo para los habitantes de Riñinahue, es algo que comulga con el fenómeno de las ocupaciones significativas de la gente, que vive en cierto territorio, que le da sentido. Eso hace que se desvanezca esta relación sobre si la ruralidad en sí misma es o no una determinante social”, dijo Carmen Gloria Muñoz. 

De este modo, la académica planteó lo importante de entender el concepto de salud en razón de los contextos específicos en que se trabaja, flexibilizar las categorías y hacer un trabajo acorde a la realidad específica que se enfrenta.