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Feria Pinto y Barrio Estación: La memoria histórica de Temuco

Proyecto para transformar el sector en Zona Típica pretende evitar alteraciones en el sector, debido al crecimiento comercial e industrial que podrían desvirtuar la identidad de este tradicional lugar.


La mezcla de lo rural con lo urbano. La transacción económica del mundo mapuche con el criollo. El lugar donde confluye el pequeño agricultor con sus hortalizas de huerta, el ferrocarril y la niñez de Neftalí Reyes.

Es la Feria Pinto y los Barrios Estación y Tucapel, de Temuco, que gracias a un proyecto interdisciplinario, podría transformarse en la primera Zona Típica de La Araucanía.

Después de más de un año de trabajo en el diseño de la iniciativa, finalmente vio la luz este documento, que cuenta con cerca de 60 páginas, y que busca proteger el patrimonio tangible e intangible, reconocer una zona única de Temuco y proyectar su desarrollo sin atentar con su historia, pertinencia intercultural y turística.

La idea, además, es evitar mayores alteraciones en la arquitectura y centros urbanos a raíz del crecimiento comercial e industrial en dicho sector, fundamental dentro del entramado de la capital regional, por la estación de ferrocarriles, las estaciones de buses rurales y el propio centro comercial.

Gonzalo Verdugo, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Mayor, indicó que la propuesta nace a partir de la premisa de que la actividad mercantil y social en la zona “está siendo afectada por el comercio de mayor envergadura que no ha sabido relacionarse con el ámbito histórico patrimonial”.

El estudio, patrocinado por la Escuela de Arquitectura de la Universidad Mayor sede Temuco y Agrupación Ciudadana Defendamos la Ciudad, fue entregado a los dirigentes y representantes de los sectores y será presentado este mes al Consejo de Monumentos Nacionales, que depende del Ministerio de Educación, para analizar la viabilidad de la iniciativa.

El expediente, una vez que sea entregado al Consejo de Monumentos Nacionales a través de la oficina de partes, deberá ser analizado en un plazo de siete meses para establecer si se acoge o no la solicitud de declaración de Zona Típica.

EL TRAZADO

El perímetro propuesto es cercano a las 12 hectáreas. Ubicado en el sector noreste del centro de la ciudad, comienza en calles Tucapel con General Mackenna y se extiende hasta las avenidas Barros Arana con Francisco Antonio Pinto.

Incluye además ocho sitios propuestos como inmuebles de interés histórico: los edificios Marsano y Ebenezer, la ex escuela Estándar, la antigua casa de Pablo Neruda, el ex edificio Cruz Azul, los bandejones de la Feria Pinto, la plazoleta del Kultrun y el conjunto habitacional Ferroviario.

“Es un documento que contiene todos los antecedentes técnicos, históricos, arquitectónicos y patrimoniales, tangibles e intangibles, de toda esta zona, que ponen en valor este territorio, para dar pie a la declaratoria de zona típica, que genera una protección sobre lo existente y sobre las actividades culturales y comerciales de este lugar, que es el punto de encuentro histórico en la Región, entre el mundo rural y urbano, el mapuche y el criollo”, manifestó Verdugo.

El trabajo tuvo uno de sus grandes hitos el 2013, con la remodelación de la fachada de siete casas del Conjunto Habitacional Ferroviario, viviendas que datan de 1900, que poseen un estilo neoclásico y que fueron restauradas por la Universidad Mayor a través de una gestión conjunta con fondos privados.

Luego, este año, se efectuó el lanzamiento del estudio para declarar Monumento Nacional al edificio Marsano.

“El Barrio Estación tiene condiciones únicas, donde se ve reflejada la identidad de Temuco y de La Araucanía, a través de la conexión del mundo mapuche rural, comercializando en la Feria Pinto. Allí está la fundación de la raíz cultural temuquense, con la llegada del tren. El lugar amerita ser proyectado en el futuro, cuidando su estado actual y valor patrimonial”, expresó Gonzalo Verdugo.

 

 

EL MARSANO: UN ÍCONO

 A la par del desarrollo económico inicial de Temuco, se levantó la Estación de Ferrocarriles, y todo un contexto que incluyó la maestranza, lugar donde actualmente se ubica el Museo Ferroviario Pablo Neruda, además de diversos locales comerciales que activaron la vida urbana, vinculando la ciudad con el campo.

 Alrededor de la estación nacieron servicios, como hoteles, restoranes, talabarterías, carnicerías y tiendas de ropa, que generaron una identidad del sector.

Uno de los edificios que aún se conservan de aquella época es el edificio El Marsano, el cual fue construido en el año 1926, por Bernardo Buscaglione Bertini, cuyo destino inicial fue un lujoso hotel ubicado frente a la Estación de Ferrocarriles. 

La concepción del edificio responde a los principios “haussmanianos parisinos”, adaptando el volumen a la aguda punta de diamante que configura la esquina Barros Arana y Aníbal Pinto, las que son bifurcadas moldeando el espacio calle a la manera de las grandes avenidas de París.

La elegante proporción otorgada por la punta de diamante rematada por una excepcional cúpula semi-bulbar barroca, le otorga un aire exótico y refinado. El ritmo de ventanas y sus arcos de medio punto, así como la clara segmentación de ambos pisos, traen una reminiscencia renacentista italiana.

En el primer nivel se ubican locales comerciales y en el segundo nivel una tabiquería interior en madera.

 A principios de la década del 90, la cúpula sufrió un incendio, la cual años después pudo ser restaurada, respetando su diseño original.

 El edificio además ha servido como locación para el cine internacional. En la cinta “Diarios de motocicleta” (Walter Salles, 2004) que relata las aventuras de Ernesto “Che” Guevara antes de terminar sus estudios de Medicina, El Marsano aparece como el lugar donde funcionaba El Diario Austral.