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Premio Mayor: Escuela de Arquitectura destaca 40 años de trayectoria de Teodoro Fernández

El profesional, a cargo de proyectos emblemáticos en Santiago y otras ciudades, fue galardonado en una ceremonia en que también se entregaron los reconocimientos Obra Destacada y Obra Mínima a los arquitectos Smiljan Radic, Magdalena Besomi, Nicolás del Rio y Felipe Camus. 


 

Con el auditorio del campus El Claustro repleto de estudiantes, académicos y profesionales, este 8 de noviembre la Escuela de Arquitectura de la U. Mayor realizó la ceremonia de entrega de losPremios Mayor 2018

En esta octava versión se galardonó al destacado arquitecto Teodoro Fernández con el Premio Mayor, relevando así una trayectoria profesional y académica de 40 años, en que la Fernández ha estado a cargo de proyectos claves para la ciudad de Santiago, como la remodelación de la Estación Mapocho y los parques Inés de Suárez y Bicentenario, que entre otros, que le valieron el Premio Nacional de Arquitectura en 2014.

El arquitecto, en su experiencia como formador de generaciones, y con un destacado perfil por espacios públicos, sociales y universitarios, aprovechó de comentar algunos de los principales desafíos de la arquitectura con vocación pública: “Hay temas como el espacio abierto, en que los proyectos entran en procesos de crecimiento y deterioro que son mucho más largos y profundos que en otras áreas. Entender esto es fundamental, y hay ejemplos en el arte, como cuando Marcel Duchamp permite que el polvo, que es finalmente el paso del tiempo, sea parte de su obra en el Gran Vidrio. Ese es el equilibrio de ideas al que hay que buscarle un espacio en las ciudades”. 

Fernández también destacó el rol que ha asumido la Universidad Mayor con la entrega anual del Premio Mayor: “Esta casa de estudios se ha puesto una tarea muy bella, en que los profesores y los pares miran el entorno y fijan una idea del arquitecto que quieren formar. Lo encuentro valiente también por buscar esa mirada”.

Otros galardones 

Como ya es tradición, la Escuela de Arquitectura además hizo entrega de las categorías Obra Destacada, que recayó en Smiljan Radic, y Obra Mínima, que fue para Magdalena Besomi, Nicolás del Rio y Felipe Camus, de la oficina DRAA.

Así, al inicio del encuentro, el Director de la Escuela de Arquitectura, Jorge Hoehmann, explicó que esta instancia, creada en el 2011, “nació con incertidumbre, arrojo y con el propósito de detenerse a reflexionar sobre el quehacer de la arquitectura en Chile del último tiempo. Algo que necesariamente la universidad debe hacer y en que confluyen las visiones de los profesores en las diferentes especialidades”.

Una opinión que Isabel Matas, encargada del Premio Mayor de este año y académica de la Escuela de Arquitectura, también compartió: “Esta es una instancia muy significativa, porque además de celebrar y premiar la buena arquitectura, como escuela buscamos los criterios para seleccionar a las obras y profesionales que son galardonados. En este sentido, a mí me tocó convocar a un equipo curatorial, que elige la terma para las tres categorías y que es sometida a votación entre nuestros profesores”. 

En esta ocasión, el proyecto “Barrio Cívico Boca Sur”, ubicado en la comuna de San Pedro de La Paz, Concepción, recibió el premio Obra Destacada; una categoría que sin importar el tamaño ni el presupuesto del proyecto, constituye un aporte para la ciudad, la arquitectura y a las discusiones en torno a esta disciplina.

La obra, desarrollada por el arquitecto Smiljan Radic, es parte de las convocatorias que adjudicó el programa de desarrollo comunitario “Quiero Mi Barrio” en 2008, y se plantea como un espacio público que alberga a la Cuarta Compañía de Bomberos de San Pedro de la Paz, salas y canchas multiuso, entre otros.

Al recibir el galardón, el arquitecto aprovechó la oportunidad para mencionar las dificultades que las obras de impacto público poseen en su desarrollo: “Nuestra gran pelea fue mantener la pasarela, porque si no, corríamos el riesgo de que el espacio se desarmara, lo mismo con los muros altos: se mantuvieron para contener este espacio público. Si bien fue anulada la biblioteca que tenía presupuestada, mantuvimos el grueso de la obra para la comunidad”.

En tanto, el premio en la categoría en Obra Mínima recayó en la “Cabina Shangrila”, un proyecto de los arquitectos Magdalena Besomi, Nicolás del Rio y Felipe Camus, de la oficina DRAA, que fue galardonado por lograr una síntesis en cuanto a economía de medios, calidad espacial, material y pertinencia constructiva. Todo, con un presupuesto reducido.

“Esta obra es el resultado de un proyecto complejo que inició el 2013, cuando se nos encargó hacer un lodge en el Valle Las Trancas, región del Bío-Bío. Ahí los propietarios querían ofrecer la experiencia de estar en el bosque, en la copa de los árboles, pero por falta de presupuesto el proyecto se retomó sólo en 2015 y lo mandantes nos encargaron hacer una sola cabina a modo de prototipo. Así se transformó en una obra de experimentación, con un pedestal de hormigón que permitió separar la cabaña del suelo, logrando esa sensación de estar suspendido en el bosque, y otros elementos como el hecho de que la madera interior fuese aserrada por sus mismos propietarios”, comentó finalmente la arquitecta Magdalena Besomi.