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Voluntarios U. Mayor ayudan a nortinos

Un grupo de 10 personas de la clínica Callejeros y la Escuela de Medicina Veterinaria viajaron a algunos sectores de Copiapó para colaborar con las tareas de apoyo tras el aluvión.


“Aperrados” sería la palabra exacta para caracterizar a este grupo de 10 personas que se trasladaron por una semana a la comuna de Copiapó, con la clínica móvil, minibús, implementos y mucho entusiasmo por ayudar a los compatriotas del norte que perdieron parte de su historia con el aluvión de los primeros días de abril.

El Zoológico Metropolitano los motivó con la idea de ayudar y no lo pensaron mucho, el lunes 13 partieron con el apoyo de la Escuela de Medicina Veterinaria, 40 bidones de agua e insumos donados por el Laboratorio Drag Pharma.

Desde su llegada a la zona trabajaron junto a la Municipalidad de Copiapó, que a pesar de que estaba muy afectada por este desastre natural, lograron despejar caminos y organizaron la ayuda y a los voluntarios.

El grupo de la U. Mayor, en el sector de Pintores de Chile apoyó en el seguimiento de animales con enfermedades crónicasdesparasitación masiva de pulgas, piojos y garrapatas, además del traslado de un refugio provisorio al canil municipal.

“En general había mucho problema, muchos perros de la calle murieron y muchos de los que se pudieron rescatar se veían con ciertos comportamientos traumáticos”, explicó Juan Carlos Castillo, director médico de la Clínica Callejeros.    

En otros sectores de la comuna también ayudaron con animales mayores y en San Pedro, apoyaron a una comunidad de collas, “que creían que este aluvión era un mensaje para que las comunidades se unieran”, destacó Juan Carlos Castillo.

Voluntarios de Tomo y Lomo

El entusiasmo de estos jóvenes titulados, egresados y estudiantes de Medicina Veterinaria para ayudar a la comunidad no es reciente. En 2010 habían viajado a Constitución para colaborar después del terremoto de 2010; el año pasado, estuvieron apoyando en un hospital de campaña, tras el incendio de Valparaíso y también han participado en otros operativos, incluso antes de constituirse como “Callejeros”.

A simple vista se puede apreciar el gran espíritu de servicio de estos jóvenes, quienes con gran humildad intentan a aportar a la comunidad. “Significa un agrado poder ayudar a la gente. Sólo se necesitan algunos implementos y muchas ganas de hacer las cosas, para poder colaborar con otros”, expresó Juan Carlos Castillo.