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"La sexualidad y el erotismo son experiencias revitalizantes para los adultos mayores"

Doctor en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Ricardo Iacub, fue invitado al país por el Depto de Psicología de la Universidad de Chile y el ​Centro de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo, GERO, asegura que existen muchas formas de  potenciar estas vivencias  durante la vejez. Daniela Thumala, psicóloga e investigadora GERO, explica que debemos dejar de infantilizar a los adultos mayores, y cambiar las creencias negativas que solo ponen foco en las limitaciones, enfermedades y cuidados. 


A pesar de los cambios físicos y biológicos que puedan producirse en la vejez, los adultos mayores también disfrutan de la sexualidad y el placer, en sus múltiples dimensiones. El goce genital, las fantasías  o el sentirse atractivo e importante para otro, son instancias que, con mayor o menor frecuencia, se viven durante  la tercera edad. Así lo asegura el Dr. Ricardo Iacub, Doctor en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, y quien fue recientemente invitado a Chile, por el Centro de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo, GERO.

 “La sexualidad y el erotismo son experiencias revitalizantes y saludables para los adultos mayores, que les ayudan a amigarse con su cuerpo, con ellos mismos y con otros.  Sin embargo, cuando imaginamos esta dimensión en personas de la tercera edad, tendemos a verlo como algo raro o sorprendente, e incluso, bajo el sello de la perversión”, explicó el especialista, durante su visita a Chile, en el marco de su conferencia “Erótica y Vejez”, que se realizó en la Sede El Claustro de la Universidad Mayor, con el apoyo de GERO y la Escuela de Psicología, de la Universidad de Chile.

 El goce innato

El psicólogo, investigador y autor de libros y charlas TED sobre esta materia, señala que la necesidad de seguir gozando a lo largo de la vida, es innata en el ser humano. “La búsqueda del placer y el encuentro erótico es inherente a nosotros, y tanto a mujeres como hombres, nos ubica en el mundo como seres deseables y queribles por un otro”. 

El problema, asegura el investigador, es que estamos inmersos en una sociedad que no nos ha enseñado a disfrutar del goce, especialmente, en la vejez. A esto se suma la construcción de estereotipos sobre la belleza,  que reniegan de las arrugas o la flacidez, en una cultura en la que predomina el “antiaging”. Del mismo modo, la tendencia a infantilizar a los adultos mayores o a mirar sus prioridades asociadas netamente  al ámbito de las enfermedades o la desprotección -entre otros aspectos-,  también limitan el campo de su bienestar y felicidad, en opinión del experto. Por eso, su llamado es a mirar las fortalezas y potencial de este grupo, más que sus limitaciones.

 

Las múltiples caras del erotismo

Ricardo Iacub afirma que las personas de 70 o 75 años –y en especial los hombres- experimentan pocos cambios a nivel sexual, genital, psicológico y social, en términos generales. “Después de esa edad y sobretodo, posterior a los 85 años, sí encontramos transformaciones más notorias, especialmente en ámbito de la vida sexual”.

 Pero eso no es una limitante para Iacub, ya que el erotismo se vive de las maneras más diversas. Por esta razón, señala que es vital poder forjar una educación erótica en la sociedad -enseñanzas que también fueron promovidas en la antigua Grecia y Roma. “Sabemos que una persona joven puede tener una relación seguida de otra o una estimulación en cosa de segundos, a diferencia de alguien mayor, que podría tardar más tiempo en tener una relación sexual o en el caso del hombre, presentar dificultades para una erección. Sin embargo, también sabemos que un orgasmo en una persona de 18 y en otra de 60 años, no es muy diferente. Las sensaciones mentales, corporales y las ganas de fantasear y seducir, de las formas más originales, siguen estando vigentes”, comenta el psicólogo.

 Así, una mujer mayor puede sentirse bella y atractiva después de ir a la peluquería, o bien, su punto G puede haber cambiado al oído, sintiendo gran placer cuando le hablan en un susurro. Disfrutar de actividades como el baile  o  sentirse importante para un otro, ya sea desde el cariño o el deseo, es vital en la vejez y en cualquier momento de la vida, según Iacub. Todo esto también forma parte del erotismo.

Estas vivencias son especialmente importantes para el caso de las mujeres mayores, y aún más, tras la viudez. Este factor es uno de los principales motivos por el que ellas dejan de tener relaciones sexuales, según datos del psicólogo. Así también, lo es el dejar de sentirse lindas. Para el hombre en cambio, lo más complejo es perder su capacidad de tener una erección.

“Si observamos este panorama, y el aumento en la exceptiva de vida de la población,  es fundamental  que las personas de la tercera edad puedan reeditar este espacio del erotismo y la sexualidad, en sus múltiples dimensiones, bajo las diferentes circunstancias y condiciones,  con o sin otros. El juego del cortejo, por ejemplo, puede ser muy emocionante, más allá de lo genital. Pero también puede ser la masturbación, práctica que en los adultos mayores sí existe y es muy saludable. Sin embargo, estos impulsos muchas veces son inhibidos y silenciados, especialmente en mujeres, por el estigma de la culpa”, comenta.

 

Las bondades del Tantra

El psicólogo realiza asesorías a adultos mayores, los atiende en consultas y  desarrolla talleres grupales, charlas y conferencias alrededor del mundo.  Y de acuerdo a todo lo observado, estima que a pesar de cualquier limitación para vivenciar el erotismo, se percibe una disponibilidad distinta en este grupo etario, una apertura y reconocimiento de sí mismos,  “de que no tienen por qué dejar de ser lo que ellos quieren”.

Para ayudar a fortalecer el encuentro erótico e íntimo, Ricardo Iacub recomienda la práctica del sexo tántrico en adultos mayores. Esta doctrina, ligada a la filosofía del Tantra, que surgió hace más de 4 mil años en Oriente, tiene como fin disfrutar del placer en toda su esencia, prestando atención no sólo a los genitales, sino a todo el cuerpo en su conjunto, con un foco especial en el presente. Con el tantra la meta no es el orgasmo, sino la energía sexual que transmiten los dos cuerpos, disfrutando en libertad.

“Esta práctica tiene muchos beneficios, ya que al dilatar la eyaculación directa, permite tener un encuentro íntimo más enriquecido, más de diálogo entre cuerpos que hablan y se tocan. Y justamente, puede no haber una buena erección, pero sí muchas sensaciones y experiencias lindas, y eso es algo que sin duda deberíamos aprender”, comenta.

 

Venciendo prejuicios, en Chile y el mundo

 Ayudar a reeditar esta ventana de goce en la tercera edad, no sólo es tarea de quienes superan los 60 o 70 años. El psicólogo señala que  nuestra sociedad, también debe hacerse cargo de combatir los prejuicios y el sesgo hacia aquellos que muchas veces “miramos como si fueran ornitorrincos”.

Daniela Thumala, psicóloga de la Universidad de Chile experta en envejecimiento e investigadora de GERO, también comparte esa visión y explica que rescatar el erotismo en la tercera edad y al mismo tiempo, cambiar nuestras creencias sobre lo negativo, es fundamental, pues permite potenciar las fortalezas de la vejez,  y su vez, enfrentar las pérdidas desde una óptica saludable. “Como sociedad debemos incluir esta dimensión de bienestar en la vejez. Si despojamos a los viejos de su propio derecho a ser dueños de sí mismos o gozar su sexualidad, estamos ejerciendo una forma de maltrato. Y mientras no cambiemos nuestra mirada sobre los adultos mayores, las políticas públicas se van a remitir solo a los cuidados o al aspecto geriátrico del envejecimiento”.

 La psicóloga señala que desde GERO, también se pretende fomentar la investigación en estos campos, valorando la dimensión psicosocial y cultural, además de la biológica. Ejemplo de ello, es el estudio de cohorte en tres comunas de Santiago, exploración  que recién se inició con foco en el envejecimiento, y los factores que conducen a una vejez saludable y también, al desarrollo de demencias como Alzheimer.

Así, para ambos psicólogos, los cambios culturales deben provenir de la sociedad en su conjunto.  “Los modelos estéticos cambian, así que nosotros también debemos ir variando estas miradas, aún más, si consideramos que la población va envejecer cada vez más. La única solución no puede ser el bisturí”, asegura el psicólogo argentino. Asimismo, Iacub se refiere a la importancia que tienen las imágenes que circulan masivamente en la sociedad. “El cine debiera tener más imágenes de adultos mayores teniendo relaciones sexuales. O bien, que existieran más películas como El Regalo, el film chileno que tanto se ha visto en Argentina, en reuniones de jubilados. Espacios como ésos son una gran ventana para verse y reconocerse”, finaliza. (Por: Carolina Todorovic. Agencia Inés Llambías Comunicaciones).