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La batalla contra el envejecimiento: Investigador U. Mayor logró extender un 20% la vida de las moscas

Aplicando cambios genéticos y alimentarios, el Dr. Felipe Court consiguió este avance científico, que es el primer paso para aplicar dichas técnicas en otros seres vivos y finalmente el ser humano.


 Según cifras del último Censo, el envejecimiento de la población chilena es un proceso que se vive aceleradamente. Ello, porque si en 1992 las personas de 65 o más años representaban el 6,6% de la población nacional, en el estudio realizado en 2017 la cifra creció hasta un 11,4%. Además, las proyecciones nos dicen que para el 2050, el 43% de nuestra población tendrá más de 65 años.

A raíz de ello, la preocupación por contrarrestar los efectos negativos de tener una sociedad cada vez más adulta, como por ejemplo el aumento de enfermedades neurodegenerativas, hipertensión o diabetes, ha impulsado diversas investigaciones.

Una de ellas es la que lidera el director del Centro de Biología Integrativa de la Universidad Mayor e investigador del Centro de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo, GERO, Dr. Felipe Court, quien ha mostrado sorprendentes avances en su trabajo por extender la vida de las moscas del vinagre de 70 a 90 días en promedio, gracias a cambios genéticos en el metabolismo de los lípidos, o al suministro de una dieta especial basada en el consumo de grasa, como el aceite de coco.

“Pudimos incrementar la vida de estas moscas en un 20%. Un índice que, si se extrapola a los seres humanos, es como si pudiéramos aumentar nuestro tiempo de vida de 80 a 100 años, o de 100 a 130 años”, comenta Court.

En tanto, el Dr. Mario Sanhueza, quien participa en la investigación en el laboratorio del Dr. Court agrega que “en estos modelos de moscas –Drosophila Melanogaster- estamos trabajando con una dieta de tipo cetogénica, muy de moda actualmente. Y en ese contexto, encontramos procesos interesantes asociados al metabolismo de los lípidos, mediante lo cual logramos retrasar el proceso de neurodegeneración”.

Además explica que este tipo de insectos comparte el 80% de los genes causantes de enfermedades del ser humano, por lo que los resultados de la investigación nos están ayudando a comprender cómo poder vivir más y mejor.

Dieta cetogénica

El éxito de los resultados alcanzados se basa principalmente en la administración de la llamada dieta cetogénica, que contempla el consumo de alimentos que generan la producción de cetonas o cuerpos cetónicos, que pueden ser descritas como pequeñas moléculas de energía que funcionan como una especie de combustible cuando hay escasez de glucosa en la sangre y se consumen pocos carbohidratos.

“Lo que hace el organismo es funcionar básicamente con grasa”, dice el Dr. Court, quien detalla que en el caso de las moscas del vinagre se reemplazaron los carbohidratos por el aceite de coco, lo que generó importantes cambios a nivel de la beta-oxidación, proceso metabólico por el que los ácidos grasos se degradan en la mitocondria –organelo de la célula encargado de suministrar energía a la misma-.

“Con estos experimentos estamos respaldando otros que se han hecho alrededor del mundo, y que sugieren que este tipo de alimentación promueve un envejecimiento más saludable en animales de laboratorio. En este caso, pensamos que la dieta genera la activación de vías metabólicas en la mitocondria, aumentando el uso de lípidos del organismo. Dicho proceso hace que todo el metabolismo cambie y que las células generen menos daño y sean más saludables”, explica el Dr. Court.

¿Por qué estudiar moscas?

Debido a la corta sobrevida de estos insectos, los experimentos desarrollados por el equipo que lidera el Dr. Court han permitido analizar distintos parámetros de la vejez, comprender qué pasa a nivel del sistema nervioso y buscar fórmulas para retrasar daños neuronales y promover el envejecimiento saludable, teniendo en cuenta las futuras aplicaciones en otros animales y seres humanos.

Así, las ventajas de estudiar este modelo son múltiples, como la capacidad de desarrollar experimentos en menor tiempo y a un costo mucho menor. Del mismo modo, esta mosca posee un sistema nervioso más simplificado que otros seres vivos, lo que permite observar y analizar procesos básicos que también ocurren en el hombre, como la conectividad neuronal.

De esta forma, el siguiente paso de los investigadores es explorar otros indicadores referidos a envejecimiento y calidad de vida, como cuánto y cómo se mueven las moscas. “También, podemos observar qué pasa con la memoria o la función cardíaca. Además, contamos con moscas que modelan distintas enfermedades neurodegenerativas, como Alzheimer, Parkinson, ELA, por lo que podemos probar intervenciones farmacológicas que puedan modular la progresión de estas enfermedades”, comenta el Dr. Sanhueza.

Los avances logrados en esta fase, darán paso a nuevos estudios que buscan identificar sustancias para promover el envejecimiento saludable. “Queremos investigar modificadores farmacológicos, drogas o compuestos naturales y empezar a probarlos en la mosca antes de estudiarlo en otros modelos animales que también utilizamos en nuestra investigación, como ratones”, dice el Dr. Felipe Court.