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Adulto mayor: el desafío de una mejor sociabilidad

A menudo víctimas de una patología que limita sus capacidades físicas y también descuidados afectivamente por sus familiares, los adultos mayores se van sintiendo más solos o poco incluidos en la sociedad.


Los datos demográficos señalan que la población chilena envejece fuertemente. Sin embargo, eso poco parece importarle a la sociedad en general. Cada vez son más los adultos mayores que viven solos o que, estando con otras personas, se sienten solos igual.

“Muchas veces,  la experiencia de soledad es más grave que la misma situación de soledad. Se puede vivir en familia, pero no hay mucha comunicación o interacción afectiva. Ante ese escenario, los adultos mayores son mucho más sensibles, porque pertenecen a una generación mucho más gregaria, que valoraba mucho más la familia como núcleo de la vida”, explica Eduardo Herrera, director de Terapia Ocupacional de la U. Mayor sede Temuco.

 

ENFERMEDADES Y AUTOEXCLUSIÓN

Otro factor que influye fuertemente en la pérdida de las interacciones sociales en los adultos mayores es su mayor vulnerabilidad ante enfermedades, las que efectivamente pueden limitar sus capacidades físicas para interactuar con otros, pero también pueden afectar su autoestima, lo que los lleva a un proceso de autoexclusión de lo social.

“Su autoestima puede verse afectada y comienzan apartarse de la sociedad. Es un círculo, una enfermedad puede afectar la realización de actividades de la vida diaria y, consecuentemente, la valoración de ellos mismos comienza a caer, de manera que no quieren salir o relacionarse con los demás”, advierte Catalina Flores, directora del Centro de Atención de Terapia Ocupacional de la U. Mayor sede Temuco.

“Una persona que se siente sola o marginada descuida su autocuidado y en eso hay que trabajar. Hay que intervenir para modificar sus hábitos, sus rutinas y también sus roles”, agrega Catalina Flores.

 

AYUDA

Lo importante entonces es desafiar los impedimentos físicos que una enfermedad puede generar en una persona mayor, pero siempre será necesario complementarlo con el efectivo apoyo de los familiares y las redes comunitarias.

“Nosotros, en primera instancia podemos trabajar en entrenamientos para un mejor uso del bastón o una silla de ruedas, pero luego incorporamos la dimensión de la familia y la comunidad”, explica la profesional a cargo del Centro de Atención de Terapia Ocupacional de la U. Mayor.

“Si el entorno más próximo, que generalmente son sus familias o cuidadores, no ayuda, difícilmente se pueden obtener resultados significativos.  Además, a nivel más macro, se debe trabajar con la comunidad en la sensibilización de esta realidad y en la búsqueda de su cooperación efectiva para integrar a los adultos mayores a un espacio de participación social real”, finaliza.