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Estudiantes de Biotecnología señalan al “yogur de pajaritos” como clave para combatir la intolerancia a la lactosa

A través del proyecto ProLac+, que funciona en base al tradicional alimento, este equipo se acaba de adjudicar un fondo de hasta $10 millones de pesos por parte de la prestigiosa plataforma de innovación “Build - Start-Up Chile”.  


 

Una pizza, un chocolate e incluso un inofensivo vaso de leche pueden convertirse en un calvario para un porcentaje importante de los chilenos que es intolerante a alimentos que contengan lactosa, un tipo de azúcar que aproximadamente el 50% de la población no puede degradar de forma correcta.  

Frente a esta realidad, un grupo de cinco estudiantes de la carrera de Biotecnología de la Universidad Mayor se encuentra desarrollando un innovador proyecto para ayudar a combatir esta intolerancia alimenticia.  

Se trata de ProLac+, emprendimiento desarrollado por Tomás Canepa, Javiera Garcés, Diego Rojas, Javiera Urzúa y Javiera Román, que acaba de adjudicarse un fondo de hasta $10 millones de pesos por parte de la prestigiosa plataforma “Build - Start-Up Chile”.

El financiamiento se irá transfiriendo a medida que el proyecto, que aún está en fase de pruebas en laboratorio, vaya avanzando.  

¿Pero de qué se trata? Javiera Román, estudiante de quinto año de esta carrera, lo explica: “Se trata de una bebida probiótica que podría ser consumida antes de beber o comer productos lácteos, pero además podríamos generar una línea de alimentos con esta misma tecnología”.  

En ese último sentido, la estudiante se refiere al potencial del kéfir, más conocido como “yogur de pajaritos”, el cual está compuesto por un “consorcio microbiológico de bacterias y levaduras que provienen del grano del kéfir. Dentro de esta microbiota hay organismos capaces de metabolizar la lactosa, separarla en azúcares más simples, haciendo de esto su alimento principal. Lo anterior permitiría a las personas con intolerancia consumir productos lácteos sin sufrir síntomas indeseados”, explica Román.  

El grupo de ProLac+ también señaló cuáles son las principales diferencias entre la bebida probiótica, que ellos buscan desarrollar, frente a otras alternativas ya existentes en el mercado: “Respecto a lo que viene a cubrir ProLac+ está el hecho de que hoy solo hay soluciones momentáneas para esta intolerancia alimentaria. Existen las pastillas de enzimas de lactasa, que sí ayudan, pero tienen una duración de 30 minutos y en ocasiones una sola pastilla no alcanza. Además, con un valor que ronda los $10 mil pesos".  

Y agrega: “Algo similar ocurre con los productos libres de lactosa, que en general tienen valores más altos que la leche común y corriente, por dar un ejemplo. Nosotros buscamos una solución más asequible”.  

 

Del aula al emprendimiento  

Le génesis de ProLac+ se remonta al 2018, cuando en la asignatura de “Gestión e Innovación de transferencia Tecnológica”, en tercer año de Biotecnología, el grupo de estudiantes dio con la idea de trabajar a partir de las propiedades del kéfir.  

Y desde ahí Javiera Román junto a Tomás Canepa tomaron la iniciativa de realizar su trabajo de tesis, pero orientando la idea original hacia un proyecto de gestión, incluyendo un plan de negocios asociado.  

“Valoramos mucho que desde la Escuela se nos dé el apoyo para generar estos proyectos, pero nos dimos cuenta de que esto no podía quedar solo en una tesis, así que decidimos seguir avanzando. Por lo que decidimos postular a Build - Start-Up”, señala Javiera Román.  

Por ahora, los miembros del equipo se encuentran testeando muestras de kéfir en laboratorio, pero esperan realizar otras pruebas para poder continuar con el escalamiento en términos tecnológicos, mientras van “afinando” su potencial de gestión de negocios junto a Build - Start-Up Chile. 

Por último, la estudiante explicó que el haber el haber obtenido financiamiento para ProLac+ es un reconocimiento “no solo para el proyecto como tal, sino que también para reacreditar todo lo que se nos ha enseñado en la carrera. Así que estamos muy felices por eso”. 

 

Fuente: Diario Mayor