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U. Mayor se convertirá en la primera universidad privada de Chile en desarrollar un nanosatélite espacia

El Proyecto UMSAT busca generar investigaciones y conocimientos en áreas como las comunicaciones, la teledetección, el Internet de las Cosas, el análisis del cambio climático y los desastres naturales. De esta forma, la innovación se sumará al satélite Suchai 1, lanzado en 2017 por la U. de Chile.


Al alero de su Escuela de Ingeniería Electrónica, la Universidad Mayor anunció el desarrollo de un nanosatélite espacial para lanzarlo y posicionarlo en una órbita baja (LEO), tras lo cual se convertirá en la primera universidad privada del país en llevar a cabo este tipo de innovación

La iniciativa, llamada Proyecto UMSAT, se encuentra inmersa en el Programa Institucional de Innovación, Industria e Infraestructura, y busca generar investigaciones y conocimientos transversales, considerando como base las innovaciones y los desarrollos en el ámbito satelital. 

Con ello, además, se pretende potenciar la utilización de las tecnologías de información y comunicación como uno de los motores fundamentales del crecimiento del país. 

“El objetivo del Proyecto UMSAT es generar masa crítica de profesionales con competencias técnicas y científicas en el campo satelital, capaces de investigar, realizar Ingeniería, Diseño, Construcción, Pruebas Técnicas y Operación de este tipo de sistemas, orientando los resultados a diversas aplicaciones para la industria y el país, tales como las Comunicaciones, Teledetección, Internet de las Cosas, análisis del cambio climático, y ofrecer también nuevas opciones de emprendimientos tecnológicos”, explicó Iván Ramírez Ayala, académico de la Escuela de Ingeniería y uno de los encargados del proyecto, cuyo lanzamiento al espacio está previsto para el año 2023.

 

Debido a que el proyecto UMSAT requiere un diseño e ingeniería de detalles para realizar las pruebas técnicas, la Universidad Mayor suscribirá un convenio con la empresa Open Cosmos, con sede en el Reino Unido, que permitirá utilizar el software de esta firma de manera gratuita para preparar la integración y los tests del sistema con la mayor precisión posible, disminuyendo el tiempo y los errores de aprendizaje.

Además, con el convenio se busca obtener una estructura (hardware) para instalar las piezas y partes del nanosatélite, interconectarlas y realizar las pruebas técnicas que simularán el comportamiento del sistema en el espacio.

Cubesat de 3 unidades 

El nanosatélite que la U. Mayor aspira a desarrollar es un Cubesat de 3 unidades (3U) que integrará sistemas electrónicos, mecánicos, energéticos y ópticos.

El resultado esperado es analizar el comportamiento de las cargas útiles (payloads) de comunicaciones y teledetección a desarrollar, e integrar al Cubesat como un apoyo tecnológico para aplicaciones desarrolladas por el Centro de Observación de la Tierra (Hémera), el Centro de Investigación en Ciberseguridad (CICS) y el Centro de Nanotecnología Aplicada (CNAP), todas unidades de la U. Mayor.

Con ello, la Mayor se convierte en la primera universidad privada de Chile en desarrollar este tipo de experiencia, con resultados aplicables al desarrollo del país.

Cabe mencionar que la primera universidad en lanzar y operar un sistema de una unidad (1U) fue la U. de Chile, con el Suchai 1, en 2017.

De hecho, Ramírez afirmó que “hemos recibido todo el apoyo y cooperación desde el Laboratorio Satelital de la U. de Chile, para realizar pruebas técnicas, ofrecer pasantías y desarrollar temas de tesis conjuntas para los estudiantes de la U. Mayor, logrando un mejor aprendizaje y potenciamiento de estas materias, las que se espera que sean aplicadas en los próximos proyectos satelitales anunciados en la Cuenta Pública del Presidente Sebastián Piñera y confirmados por el ministro de Defensa, Alberto Espina”. 

Asimismo, el académico destacó que “somos la única universidad privada que forma parte de un grupo de 12 universidades del CRUCh que se dedica a temas satelitales y espaciales, las cuales podrían apoyar los proyectos mencionados anteriormente”. 

Investigación de desastres naturales y otras aplicaciones

Al ser consultado sobre qué motivó a la institución a llevar adelante este proyecto, el profesor Iván Ramírez apuntó a la necesidad de “generar masa crítica de especialistas en el ámbito espacial, debido a los proyectos que Chile impulsará a partir de 2020, relacionados especialmente con temas de desastres naturales”. 

A ello sumó la importancia que tendrán los conocimientos que este proyecto genere para distintos centros de investigación de la universidad, así como las escuelas y carreras de Ingeniería Electrónica, Ingeniería en Computación e Informática, Agronomía, Ingeniería Forestal y Geología, entre otras. 

También, dijo, se tendrá la oportunidad de “crear un sello para la Escuela de Ingeniería Electrónica, capaz de ofrecer conocimientos y nuevas oportunidades laborales a sus estudiantes, relacionándolos con organizaciones nacionales, internacionales, civiles y militares, especializados en materias espaciales”. 

Por último, Ramírez mencionó que con este proyecto se abre “la oportunidad de generar cursos avanzados, diplomados, y postgrados a los profesionales en general, junto con la creación de un clúster o centro de competencias satelitales o espaciales, en beneficio del país”. 

Estudiante recibe entrenamiento en Corea

Debido a que el proyecto requiere de un equipo altamente especializado, el proyecto UMSAT postuló a cuatro estudiantes co-investigadores a la beca KARI International Space Training (KARIST) 2019, que otorga una estadía de dos semanas en Corea del Sur para recibir entrenamiento espacial. 

De los cuatro postulantes, resultó seleccionado Víctor Oliva Monardes, de Quinto Año de Ingeniería Civil Electrónica, quien permaneció entre el 1 y el 13 de julio en las ciudades de Seúl y Daejeon, donde además pudo visitar empresas del rubro y participar en distintas actividades formativas.

“Este hecho ha sido de enorme orgullo no tan solo para mí, sino que para la Escuela en general, dado que ha sido el resultado de una labor constante de aprendizaje, el cual será potenciado en Corea para su propio conocimiento (del estudiante) y apoyo al proyecto”, explicó el profesor Ramírez. 

Además, recordó que “la génesis de este aprendizaje comenzó con formación en el área satelital en el 2° semestre de 2017, realizando cursos teóricos y visitas a la industria espacial, metodología que fue repetida en 2018. Así, en mayo de 2018 invité a dos alumnos a formar parte de un grupo de investigación satelital de Internet de las Cosas (SAToT); al día siguiente eran cuatro, y a fines de 2018 el Grupo SAToT tenía 17 integrantes, a los cuales denominé ‘co-investigadores’, con el fin de potenciar sus competencias mediante trabajos de I+D”.

Fuente: Diario Mayor