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Investigador mostró su trabajo en Harvard desarrollando nuevos métodos para regenerar la piel

El chileno Manuel Ahumada, Doctor en Química que trabaja en el Massachusetts General Hospital, visitó la U. Mayor y dio a conocer avances científicos para el cierre de heridas y trasplante de piel.


Hoy en el mundo se producen cerca de 69 millones de casos de quemaduras cada año, junto a otros tantos millones de lesiones y miles de pacientes que padecen el llamado “pie diabético”.

A raíz de esto, el procedimiento para cerrar y sanar heridas de manera más sencilla y efectiva, es hoy uno de los principales objetivos de un equipo multidisciplinario del Massachusetts General Hospital, perteneciente a la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard (EE.UU.).

Allí trabaja el Dr. Manuel Ahumada, químico chileno que estuvo de visita en la Universidad Mayor, donde ofreció una charla en la que mostró los distintos proyectos que se encuentra desarrollando junto a sus colegas, entre ellos un innovador método de trasplante de piel, un parche electroconductivo y un gel híbrido.

La actividad, organizada por el Centro de Nanotecnología Aplicada, permitió que académicos y estudiantes pudieran conocer algunos de los avances más relevantes en este ámbito y que pronto podrían pasar del laboratorio a los pacientes.

“Existe el concepto 'bench-to-the-bedside', que es algo como “lo que hagamos en laboratorio, llevémoslo lo más rápido posible al paciente”. Este es uno de los temas en los que se trabaja hoy en día en muchas instituciones”, comenzó explicando Manuel Ahumada, Doctor en Química e investigador del Wellman Center for Photomedicine del Hospital General de Massachusetts.

Nuevos métodos

De esta forma, él y su equipo trabajan actualmente en tratamientos para tres órganos: corazón, piel y ojos. Así, por ejemplo, lograron crear una fórmula inyectable que en el futuro podría servir como alternativa a los puntos (o “stitches”) para cerrar heridas.

“Hoy hay dos formas de promover el cierre de la herida: la más típica son los puntos y las otras son formulaciones más químicas, como el bioglue. El problema de usar puntos es que pueden quedar marcas. En cuanto al bioglue, tiene un cierre muy rápido, pero el cirujano debe ser muy preciso y rápido para la aplicación del tratamiento”, indicó el expositor.

“Con eso en mente, dijimos ¿por qué no realizamos una formulación que se pueda inyectar en la zona y se pueda controlar el tiempo en que podemos manejar y cerrar la herida?”, agregó.

En ese sentido, lo que hicieron fue desarrollar una fórmula a base de colágeno, el que es irradiado con luz en una longitud de onda que no es tóxica para el ser humano.

Por otro lado, el científico mostró un método de trasplante de piel que en lugar de tomar grandes pedazos de piel, usa pequeñas columnas de tejido.

Este tratamiento, que podría servir por ejemplo para pacientes con “pie diabético”, ha mostrado muy buenos resultados. Según el relato del Dr. Ahumada sobre sus pruebas en laboratorio, al cabo de cinco semanas la sanación fue bastante mejor que con el método que se utiliza actualmente.

Además, en la zona donante (de donde se tomó la piel), después de siete semanas no quedaban signos ni cicatrices. En ese sentido, el equipo observó que la piel se regenera de mucho mejor manera con esta técnica.

Para mejorar el método, Ahumada y sus colegas desarrollaron un parche que tiene la ventaja de que se puede poner inmediatamente sobre la zona, para que así el tejido se ensamble de manera correcta y además se facilite la regeneración de este mismo.

 

Uso de nanopartículas

 

Por último, el Dr. Ahumada expuso acerca de un gel híbrido, compuesto de tres tipos de polímeros, que busca ser lo más manejable posible para médicos o quien lo aplique en trasplantes de piel.

Para poner la columna de piel dentro del gel, los especialistas diseñaron un robot que, con una jeringa, cruza la piel, levanta y deja inserta la columna de piel.

Asimismo, con el fin de evitar infecciones durante la regeneración, los investigadores crearon un spray que utiliza nanopartículas de plata con colágeno, que actúa como fórmula antibacteriana.

“Este proyecto está en desarrollo, pero los resultados son bastante prometedores y esperamos de aquí a fin de año ya estar probando en animales y con tejido humano”, destacó.